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lunes, 16 de noviembre de 2020


viernes, 24 de julio de 2020

IMPORTANCIA DEL DATO PARA LA TOMA DE DECISIONES





     
Edwin Salazar Henao
                  Director Ejecutivo Observatorio Latinoamericano de Seguridad Vial OLSEV-ALSEV
Mg Epidemiología
La historia de la humanidad ha estado marcada por los datos, los hemos reunido, procesado y almacenado para favorecer el avance social y comunitario. En la actualidad pasamos de la observación, la escritura y captación física al almacenamiento digital, pudiendo así extraer más datos del mundo y las actividades humanas; todo lo que hacemos genera datos, pero el reto es transformar esos datos en información y respuestas. La facilidad para captarlos y almacenarlos en sistemas diversos también termina generando datos basura, esto sería otro punto importante del análisis y que nos lleva a cuestionarnos sí todo lo que captamos es útil y genera información.

 Los datos son la materia prima para la toma de decisiones, pero estos deben ser procesados y depurados para que proporcionen evidencia útil que las soporte, permita racionalizar recursos e identificar la causa y características propias de este. “El tener datos veraces con sus características de completitud y exactitud, permiten ir a la causa raíz del problema para revertir esta situación”. Los datos son transformadores de situaciones, brindan múltiples beneficios, llegando incluso hasta a salvar vidas.

 Los datos juegan un papel determinante, su buena utilización nos permite realizar predicciones que mejoren la vida cotidiana, permitiéndonos actuar de manera anticipada a un incidente, convirtiéndose estos en una fuente importante de beneficios. El uso de nuevas Tecnologías de Información y Comunicación-TICS, brindan la posibilidad de tomar decisiones basadas en información y no en la intuición o corazonadas, gracias a esta información podemos conocer la evolución, establecer comparaciones de procesos o comportamientos humanos

. Los datos toman mayor relevancia cuando estos son utilizados para impulsar nuevos sistemas de seguridad, modelos de prevención de incidentes que ayudan a salvaguardar el bien más preciado que tiene la humanidad que es la vida misma. La obtención, procesamiento y acceso a datos en seguridad vial todavía es tarea pendiente, y es un desafío a corto y mediano plazo en nuestra región, por eso la importancia también de los observatorios en seguridad vial, entidades conformadas con grupos de trabajo multidisciplinarios, que ayuden a comprender y entender el problema desde diferentes disciplinas científicas, pues esta problemática es multicausal y como tal debe comprenderse y analizarse para plantear posibles soluciones.

 El papel de los observatorios y la información generada por estos de cierto modo nos permiten corregir, y así evitar que los incidentes continúen, incentiva el seguimiento a planes programas y políticas, permitiendo cada vez análisis más complejos, pues la información generada a través de los datos tiene incidencia directa en la política pública y la vida cotidiana.



sábado, 2 de mayo de 2020

LAS DOS PANDEMIAS




     
Edwin Salazar Henao
                  Director Ejecutivo Observatorio Latinoamericano de Seguridad Vial OLSEV-ALSEV
Mg Epidemiología
Documento publicado por conducirtereport

Las medidas de confinamiento y aislamiento han dejado desérticas las calles en ciudades y naciones de todo el mundo, lo que prevé una reducción ostentosa en el número de muertes y lesionados por incidente vial; situación y cifras que son avaladas por observatorios de seguridad vial y que alcanza una reducción del 68%. Pero contrario a lo que se puede pensar los lesionados y fallecidos en incidentes viales no desaparecen, son opacados por la otra pandemia, la del COVID-19. Con vías más despejadas, menos usuarios viales y un 80% del parque automotor fuera de circulación se esperaría un mayor cumplimiento de la norma y respeto por las señales de tránsito.

Pero no, en los pocos conductores que están exentos, o  tienen permisos especiales del gobierno para hacer uso de un vehículo motorizado por estos días, esto ha causa un efecto contrario, muchos de ellos creen que pueden manejar a sus anchas y violar normas básicas de conducción como: ignorar semáforos, pares, realizar giros indebidos, desarrollan maniobras temerarias, e incluso se ven motivados e incentivados por la soledad de calles y vías a sobrepasar los límites de velocidad permitidos, alcanzando los 100km/h. Poniendo en riesgo y desafío constante la vida propia y de los pocos usuarios viales que por estos días deben transitar.

Lo sucedido estos días es entonces prueba confirmatoria de que la velocidad “mata”,  y la posiciona como una de las principales causas de muerte. El hecho de que las calles estén vacías no significa o es disculpa para incumplir las normas de transito, “estás continúan vigentes durante el aislamiento”. Esta situación hace que usuarios viales sigan falleciendo y lesionándose por una causa que es total y absolutamente prevenible y evitable como lo son los incidentes viales.

Se espera que al igual que se cumplen las medidas de cuarentena y otras para evitar el contagio y propagación del virus, también se cumplan las normas de tránsito, pero resulta insólito y descabellado la forma de asumir el riesgo, tanto el vial como el de contagio por COVID-19, se observan conductores con tapabocas y sin casco, con tapabocas y sin el cinturón de seguridad o con tapabocas en el mentón y hablando por celular, es bueno que se cuiden del virus, pero de poco o nada sirve el tapabocas si no tienes casco o no usas el cinturón de seguridad al momento de presentarse un incidente vial, te puedes salvar del contagio, pero difícilmente escaparías de una lesión grave, o en el peor de los casos de la muerte, “Entonces qué sentido tiene el uso del tapabocas si no te proteges del riesgo vial, el cual puede resultar más letal que el mismo virus”.

Elementos de protección como el casco, el cinturón de seguridad y respeto por las normas de tránsito siguen siendo medidas igual de importantes que el uso del tapabocas y el lavado de manos, el riesgo vial no está en cuarentena, por tanto la probabilidad de fallecer o lesionarse continúa latente, y se incrementa con el exceso de velocidad.

En tiempos de pandemia también es deber el proteger la vida de la otra pandemia, la de los incidentes viales, que al año deja 1,35 millones de muertos y 50 millones de lesionados en todo el mundo. Países de medios y bajos ingresos están lejos de disminuir estas cifras, y son los que más muertos y lesionados registran, con recursos limitados el panorama es similar al de la pandemia por el virus, aunque este no distingue entre países ricos o pobres, los recursos limitados o escasos al igual que en seguridad vial nos pone en una situación desventajosa. El recurso económico, la infraestructura, tecnología y el recurso humano siguen siendo un factor diferenciador para atender ambas pandemias, las cuales dejan a su paso un verdadero drama humano, social y económico.

La última fase de la de la epidemia del virus es la postpandemia, donde los lineamientos en seguridad vial y movilidad indican mantener el distanciamiento en los medios de transporte, al igual que incentivar otras alternativas para evitar una nueva ola de contagios ocasionado por el uso indebido del transporte masivo. El uso de la bicicleta, o caminar para realizar actividades cotidianas en próximos días es lo más idóneo para huirle al contagio, pero es de cuidado, pues el uso del vehículo particular y la soledad en las vías pueden seguir incentivando el exceso de velocidad, lo que también desencadenaría una nueva ola, no de contagios, sino de fallecidos y lesionados viales, especialmente en los más vulnerables de la vía, peatones, ciclistas y los más expuestos los motociclistas. Esta situación también puede dejar en evidencia el rezago en materia de infraestructura vial para el uso de la bicicleta y la caminabilidad.

Aunque se establecen días para una posible flexibilización a las medidas de cuarentena y transitar libremente por las ciudades, indudablemente cuando eso suceda, los medios y modos de transportarnos que actualmente conocemos habrán cambiado. Lo que se debe evitar es que las personas migren nuevamente al vehículo particular como refugio para escapar a un posible contagio. El desafío es innovar y pensarnos los nuevos modos de transporte, que protejan la salud, eficaces, inclusivos, accesibles y universales.