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miércoles, 15 de abril de 2020

ALSEV Nombra a Robinsson Caicedo como nuevo director ejecutivo


UN RETO QUE FORTALEZCA LA ARTICULACIÓN INTERINSTITUCIONAL EN LATINOAMÉRICA

Desde el siglo XIX cuando se impuso la primer multa de tránsito a un incauto conductor que superó los 3,2 km/h permitidos en ese época y que la ama de casa Bridget Driscoll falleciera en el primer siniestro de tránsito con un vehículo automotor en el mundo, las políticas públicas en la materia han tenido grandes aciertos y profundos desaciertos. "Confío en que esta clase de absurdo no suceda nunca más” fueron las palabras del juez del caso de la señora Driscoll y de esa fecha a hoy han fallecido millones de personas, por un evento predecible, prevenible y condenable.

Robinsson Caicedo Gonzalez
(Director ejecutivo)
Es interesante identificar que las primeras acciones (para mejorar la seguridad vial (principios del XX), vinieron de pensar carros más seguros y lo resalto como interesante en razón a que en gran parte de los países de Latinoamérica esta variable sigue siendo un dolor de cabeza, cuando ya bordeamos el primer cuarto del siglo XXI. Muchos son los avances técnicos y muchos los adelantos metodológicos para abordar esta problemática, pero las personas que mueren y se lesionan en circunstancias absurdas de la movilidad diaria siguen siendo un dolor de cabeza en los social y lo económico.

Pero lo que mas preocupa en este hemisferio, es la falta de lo que la OMS ha llamado la “Voluntad política”, enfocándose en la generación de políticas públicas y acuerdos  sociales que promuevan el mejoramiento de la seguridad vial. A lo largo y a lo ancho de nuestro continente se han diseñado acciones que son bien intencionadas, sin embargo, se caracterizan por ser aisladas, desarticuladas, desfinanciadas y poco gestionadas en los territorios y el único resultado es el incremento de personas fallecidas y lesionadas por estos eventos.

La ultima conferencia ministerial global sobre seguridad vial realizada en Estocolmo, reconoció los logros obtenidos, pero enfatizó en los retos que nos deja la década de acción para la seguridad vial 2011 – 2020, que nos lleve a un 2030 con una reducción del 50% de fallecidos por siniestros viales y entre las bases fundamentales para este logro se encuentra la articulación de los diferentes responsables de la seguridad vial y la definición de políticas públicas que se lleven a los territorios.

Es en este punto, en donde llegar a una institución del orden civil como la Asociación Latinoamérica de Seguridad Vial (ALSEV) recobra gran importancia. Son estos espacios de discusión y análisis de la problemática de la siniestralidad vial en donde se conciben lineamientos, programas y acciones que promuevan un cambio real en la situación actual de los índices de morbi-mortalidad de la región, soportados por un equipo interdisciplinario de diferentes países, dispuestos a dejar huella en esta tarea.

El dilema que nos ocupará será el de seguir posicionando a ALSEV en el escenario de las discusión institucional en países de Latinoamérica, para la formulación de sus políticas públicas de seguridad vial y la creación de los instrumento para gestionarlas y de esta forma llegar a los territorios, para que administradores departamentales y municipales tengan una ruta para la implementación de estrategias que les permitan cumplir con el precepto de proteger la vida de sus conciudadanos en sus jurisdicciones.

Por otro lado, la información sobre Seguridad Vial nos permitirá garantizar los procesos de innovación y la toma de decisiones soportada en datos y evidencia científica en el sector público y privado, por lo que el Observatorio Latinoamericano de Seguridad Vial nos ofrecerá las herramientas necesarias para el análisis comparado, identificando escenarios de mejora y réplica de experiencias exitosas.

Finalmente y como línea de acción transversal a la gestión de ALSEV, nuestro reto será la vinculación del sector académico, en este sentido la Red de Universidades será el escenario ideal de discusión, análisis e investigación para la generación de conocimiento en torno a la seguridad vial, lo que garantizará el fortalecimiento conceptual de los fundamentos de Sistema Seguro, de manera que su aplicación en los diferentes países miembros de ALSEV se realice de manera sistémica y metodológica.

Agradezco al Staff directivo de ALSEV por invitarme a construir este camino como Director Ejecutivo de la asociación, será un reto en el corto plazo, en razón a que las situación de seguridad vial en la región no da espera, con una visión en el largo plazo para posicionar la Seguridad Vial como la prioridad que se requiere para salvar la mayor cantidad de vidas, en donde el sector público y privado, la academia y los actores viales trabajarán de manera articulada y coordinada en la aplicación de Sistema Seguro.

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